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Atendiendo la problemática del sector químico

Contando con un altísimo nivel de competitividad y liderando la inversión en I+D+i en nuestro país, el sector químico presenta unas necesidades concretas que abordadas con un ERP especializado, se pueden lograr mejoras en dos grandes aspectos: estandarizando procesos operativos y mejorando la calidad y accesibilidad a la información.

Para ponernos en contexto, debemos en primer lugar destacar que las empresas del sector químico constituyen el segundo mayor exportador de la economía española, lo que demuestra que disfruta de un alto nivel de competitividad y con gran capacidad de acceso a mercados internacionales, con una cifra de negocio exterior que supera los 32.000 millones de euros/año. Con 3.100 empresas repartidas por todo el ámbito nacional, es también la segunda mayor industria de nuestra economía (56.386 M€ en 2014) y la que mayor grado de crecimiento ha experimentado desde 2007 (un 57,6% desde el 2000), abasteciendo al 98% de las actividades económicas. Por último y destacando también un aspecto sumamente relevante, diremos que el sector químico es líder en I+D+i con un 24,6% respecto del total industrial, con una inversión de 807 M€ anuales*.

Pero esta inversión en innovación no debe centrarse únicamente en los laboratorios y en los procesos industriales… La mejora en la competitividad debe también sustentarse en las herramientas que día a día utilizan los empleados de los diferentes departamentos del negocio, estandarizando procesos operativos y preparándose para afrontar con éxito el crecimiento en instalaciones, productos y servicios.

Cuando un empresario del sector químico e industrial se “enfrenta” (valga la expresión) al reto de seleccionar un ERP para su negocio, primero debe tener claro en qué consiste un ERP y cómo le puede beneficiar desde un punto de vista realista. El punto de partida puede ser variado:

  • Que disponga de varias herramientas de gestión dispersas, ya sean buenas o malas para cada una de las tareas en las que está diseñada cada una. Y en este escenario necesite integrar todos los procesos para evitar repetir la misma información varias veces, y coordinar ésta en cada repositorio de información. Por este motivo, el margen de mejora en la gestión es evidente porque precisamente una solución ERP se convertirá en un único punto de referencia para toda la gestión.
  • Que ya tenga un ERP que quizá no esté preparado específicamente para su sector. En este caso, ya tiene más claro cuáles son los puntos débiles y sabe lo que tiene que pedir a la próxima solución candidata.

Sea cual fuere la situación de partida, es sumamente importante dar con la herramienta que resuelva su problemática. Por un lado es imperativo acabar con la información dispersa o por lo menos reducirla al máximo, de tal forma que mejore la calidad y la accesibilidad de la información.

La solución debe minimizar el tiempo de operativa diaria y así poder dedicar más tiempo a la gestión, análisis de la información y a la toma de decisiones de negocio basada en dicha información. Para ello es preciso integrar, optimizar y automatizar procesos operativos a todos los niveles y en todos los departamentos: desarrollo de proyectos, cadena de suministro, control de planta, control de producción, logística, calidad, departamento técnico, comercial y financiero. Y que la integración con otras herramientas ofimáticas (Word, Excel,…) sea prácticamente transparente.

Por fin, la herramienta escogida debe estar ya preparada para cubrir el mayor porcentaje posible de requerimientos propios del sector, evitando al máximo los desarrollos a medida. Conceptos como receta o fórmula no deben ser novedosos ni para el ERP ni para el proveedor de la solución. Poder identificar las unidades en cuarentena/rechazo, optimizar el control de mermas o de las materias primas caducadas. Y es que ciertos procesos no pueden ser gestionados mediante la clásica fabricación discreta.

O asuntos como la trazabilidad y la calidad: que las especificaciones de los productos se traspasen directamente a los lotes fabricados, heredando atributos de lote desde el bulk hasta el producto de venta,… o disponer de herramientas de analítica (Business Intelligence) para la trazabilidad de las fórmulas en ventas. Esto enlaza con otra interesante cuestión: la gestión documental. ¿Y si fuera posible integrar todo el papeleo técnico y administrativo en la solución de gestión?

Esto que estamos comentando son al fin y al cabo “algunos pequeños detalles” propios de un sector con unas necesidades que no tienen que ser explicadas desde cero ni al propio programa ni a la empresa que me lo venda.

Por último, la solución escogida me debe permitir crecer. No tener que invertir más de lo necesario ahora y saber que cuando sea preciso, la solución crecerá conmigo. Bien para dar servicio a un mayor número de empleados, o para cubrir nuevas necesidades de control y seguimiento que ahora no tenga proyectadas.

Por suerte en TECNOCOM contamos no sólo con una herramienta potente como Microsoft Dynamics AX (que es la base para nuestro vertical desarrollado específicamente para el sector químico), sino además con un equipo de profesionales con el expertise necesario para poder enfocar nuestras conversaciones directamente en sus necesidades.

 

*Fuente: Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE) www.feique.org